Empecé con el ganchillo, a lo abuelita moñera, y hacías cosas en una sola dimensión. Un día me pregunté porqué no podía hacerlo en 3D, y ahí apareció la eva cojonuda, que cuando se le mete algo entre ceja y ceja no hay quién la pare. Internet fue mi fuente de inspiración. Ahí descubrí un mundo espectacular que cubría todos mis deseos, amigurumis a miles!! y de ahí pasé al fieltro, del fieltro a la rafia, de la rafia a la cartulina, de ahí a arrancarle los botones a la ropa de las niñas, etc.
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Alaaa, que xulo!! Ara, per superar-te, tindries que fer una rosa vermella a ganxillo (amb espines i tot) per al proper Sant Jordi :)
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